viernes, 7 de noviembre de 2008

"El grito" de Edvard Munch (estructura IDC).

La obra maestra se convirtió en un símbolo mundial de la angustia, además de causar un debate incesante entre los expertos.
Pero, exactamente… ¿qué está haciendo esa figura en la pintura?
Agarrándose la cabeza con los brazos y abriendo la boca: grita o acaso oye un sonido estridente.
Aunque el público parece estar seguro de que grita, los expertos no están de acuerdo. Se avivó el interés en las obras del maestro noruego con el reciente robo de tres de sus piezas en Noruega, siete meses después de que "El grito" y otra obra maestra, "Madonna", fueron robadas en un museo de Oslo.

Varias versiones de la obra
Existen cuatro versiones de "El grito", una de las imágenes más reconocidas en el mundo, una figura angustiada con el trasfondo surrealista de un cielo rojizo que provoca la ansiedad del espectador.
Fue pintada en 1893 como parte de la serie "Friso de vida" sobre los motivos centrales de enfermedad, muerte, angustia y amor.
El pintor, que murió en 1944 a los 81 años, no llegó a entrever la popularidad de la figura angustiada que se ha reproducido hasta el cansancio. Aun los adversarios de la reelección del presidente estadounidense George W. Bush en la campaña presidencial del 2004 usaron la imagen en camisetas, con la leyenda "¿Bush de nuevo?"

Interpretación
En sus propios escritos sobre su cuadro, Munch dijo que estaba caminando junto con unos amigos cuando el cielo se tornó rojo sangre: "Me quedé paralizado temblando de ansiedad, y sentí que un grito infinito atravesaba la naturaleza".
"Si uno examina los textos, se da cuenta de que es un grito de la naturaleza", pero no se puede estar seguro de que esa persona o cosa sea una personificación de ese grito".
Gunnar Soerensen, director del Museo Munch en Oslo, no está tan seguro.
Grandes críticos de arte dicen que todo depende de la interpretación de la pintura.
Ficha Bibliográfica
QUIROZ NUÑIZ, Daniel Galtung Johan. Arte y cultura, Tomo I y II. Buenos Aires, Editorial universitaria, 2da edición, traducción de Edmundo Fuenzalida Faivovich, 1969, 603 págs.
Publicado por Ingrid Santana

No hay comentarios: